San José Obrero (1o. de
mayo) (Id=277)
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Antífona de Entrada
Dichoso el que teme al Señor y cumple
su voluntad, él gozará el fruto de su trabajo, tendrá prosperidad y alegría.
Aleluya.
Beátus omnis qui
timet Dóminum, qui ámbulat in viis eius. Labóres
mánuum tuárum mandacábis, beátus es, et bene tibi erit, allelúia.
Oremos:
Dios nuestro, creador del universo, que has querido que el hombre colabore con
su trabajo al perfeccionamiento de tu obra y al bien de sus hermanos; por
intercesión de san José y a ejemplo suyo, concédenos comprender y realizar la
misión que nos has encomendado, a cada uno.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Llenen la tierra y sométanla
Lectura del libro del Génesis
1, 26-31; 2, 1-3
En el principio creó Dios al cielo y
"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces
del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se
arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre y mujer los
creó. Y los bendijo Dios y les dijo:
"Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a
los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve
sobre la tierra".
Y dijo Dios:
"He aquí que les entrego todas las plantas de semilla que hay sobre la faz
de la tierra, y todos los árboles que producen fruto y semilla, para que les
sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del
cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran,
también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Fue la
tarde y la mañana del sexto día.
Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y
terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había hecho.
Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque ese día cesó de trabajar en
la creación del universo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 89
Dales, Señor, prosperidad a nuestras
obras.
Opus mánuum nostrárum
confírma, Dómine.
Desde antes que surgieran las montañas y
la tierra y el mundo apareciesen, existes tú, Dios mío, desde siempre y por siempre.
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Opus mánuum nostrárum
confírma, Dómine.
Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen. Mil años para ti son como un día que ya
pasó, como una breve noche.
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Opus mánuum nostrárum
confírma, Dómine.
Haznos captar lo breve de la vida y
seremos sensatos. ¿Hasta cuando, Señor, vas a tener compasión de tus siervos?
¿Hasta cuándo?
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Opus mánuum nostrárum
confírma, Dómine.
Llénanos de tu amor por la mañana y
júbilo será la vida toda. Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos, puedan mirar
tus obras y tu gloria.
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Opus mánuum nostrárum
confírma, Dómine.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Bendito sea el Señor día tras día, que nos lleve en sus alas y nos salve.
Benedíctus Dóminus die
quotídie; portábit nos Deus salutárium nostrórum.
Aleluya.
¿No es éste el hijo del carpintero?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 54-58
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se
puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban
asombrados y se preguntaban:
"¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso
no es éste el hijo del carpintero? ¿ No se llama María
su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven
entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas
cosas?"
Y se negaban a creer en él. Entonces, Jesús les dijo:
"Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa".
Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios de toda bondad,
acepta los dones que te presentamos en esta conmemoración de san José, obrero,
y haz que esta Eucaristía sea para nosotros fuente de vida cristiana y
salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Misión de san José
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, el
hombre justo
que diste por esposo a
Por él,
los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria,
unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
[Misa]
Todo lo que hagan de palabra o de
obra, háganlo en el nombre de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a
Dios Padre. Aleluya.
Omne quodcúmque fácitis
in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómine, grátias agéntes Deo, allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que nos has alimentado con la Eucaristía; por ello te pedimos que,
dando testimonio, como san José, del amor que infundes en nuestros corazones,
podamos gozar continuamente de la paz verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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